Última colmena. Última colmena. Última colmena.
Vino con sal gorda del Lord Pengallan y el Espermatozón Rodríguez.
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martes, 25 de diciembre de 2007

El Espermatozón, guionista y artificiero.

Notas de Gobierno y Despresurización informativa de artículos de sociedad.
"Con motivo de los fastos organizados en conmemoración del Suicidio estatal de nuestro amado Caudillo la [revista] [Quo Quarne] tiene el placer de dedicar íntegramente su número de este [mes] a glosar la figura de nuestro colosal estadista y Jefe del estado."

El Espermatozón Rodríguez, guía espirituoso y amante despensero de nuestra arca social de derechos humanos, cumplirá próximamente su tercera 'especiación pseudocarnal'. Nuevamente los mejores órganos de entre los mejores cuerpos que la Demacracia ha seleccionado durante este último año comercial serán puestos a disposición del Cuerpo Central de Reencarnaciones Industriales dependiente de la corporación del AMOR.
No queremos evitarles, amigos lectores, el recuerdo del día en que con su basta mano removió el fondo del puchero de nuestro potaje jurídico para engendrar una sociedad mejorada. Un mundo de elogios y protuberancias urbanas repleto de bellos puentes cilíndricos cuya liturgia de paso exige que sean rodeados en vez de transitados como bárbaramente se acostumbraba a hacer en el pasado siglo XX. Esa época candorosa de las dos mil guerras mundiales que desencadenó el enfrentamiento de las Compañías de frontera adscritas a la legendaria Almíbar International Oil Boarding, y a cuyo holocausto -para desgracia de los ecoguerreros del maxilar enfrentado que lo promovieron- sobrevivió casi la mitad de la población terrestre actual. El amado líder Espermatozón no es otro gobernante más, pues sus íntimos guardaespaldas saben que detrás de su traje de duramita plástica nuestro Caudillo tiene un poeta escondido. Como uno cualquiera de los mejorados hombres holocausticos la gasificación de piel y huesos lo dotó con poderes extraordinarios, en su caso de un dominio completo de la poética humana. "¡No solo de glándulas endocrinas vive el hombre moderno! También es necesaria una poesía general en el exterminio de las letras."
Ensayos, obras de teatro y sentencias de retiro orbital colman el grueso de su producción literaria. Pero es el romance gráfico el medio artístico que más satisface la líbido del Espermatozón Rodríguez pese a que, curiosamente, también es en el que menos se ha prodigado. Aunque este mismo año el triunfo editorial de su enciclopedia para menores 'No ve, no arte' y la próxima publicación de Última colmena junto al dibujante y conductista Lord Pengallan pondrán fin a esa extraña situación.
En palabras del Real Censor de la Biblioteca Nacional del Monzón: "Última colmena se trata de una obra bella, contraceptivamente dramática e insinuante, que hará las delicias de los seguidores del subgénero de amor y fantasía atómico del que con tanta honestidad se han nutrido las calotas craneales de ambos autores."
Y que mejor manera de soportar los doce duros minutos de ausencia de nuestro Caudillo durante el proceso de transformación que leer su Última colmena. Seguramente, él espera que lo hagamos ya que todo lo demás carece de interés para el pueblo plano, y cuestiones tales como qué sorpresivo resultado nos deparará esta temporada de otoño-invierno el bombo genético de la corporación AMOR resultarán vacías e intrascendentes en comparación. "¿El psicópata de la tasa internanual, el romántico del marketing del estado o un border line papal?" Sea cual sea el producto de la repetición de esta decantación de la nueva configuración genética del Espermatozón Rodríguez el planeta se beneficiará de sus cualidades innatas para los trabajos de gobierno de la masa.
Editorial.
¡Feliz ululuración craneoembrionaria, líder temido!

Cassiopaean Experiment.
Teratología.
Esencia 21 (gatos de cabeza de conejo).

viernes, 21 de diciembre de 2007

El recreo del Espermatozón Rodríguez, un dictador con solera.

Tengo miedo. Mis pulmones fríos, las sienes calientes que ya no siento mías y unas rodillas como dos estacas húmedas de pino gruñen para que me detenga. "No vaya más allá de lo recomendable. Muéstrese ante todo humilde y no olvide que su cabeza debe situarse siempre por debajo de los hombros de nuestro Jefe del estado." Debo recordar, debo recordar...
¿Cuántas vueltas habré dado ya en esta chata cuenca de retiro orbital? Una, tal vez más. Sí, puede que haya rotado una vuelta completa. Y no tengo sed por lo que apenas habrán transcurrido unos cuarenta minutos desde que me desperté.
Veamos, el procedimiento de suspensión se inicia con una hibernación de dos años a los que siguen otros dos más durante los cuales se procederá a la tramitación ejecutiva de la destitución que necesariamente ha de ser llevada a cabo para la posterior notificación del despido o jubilación. No me siento mareado ni me acosan las imágenes de mi nacimiento en la cubeta de rapport como cuentan que sucede durante el primero de los seis ciclos del impulso-sueño y la liberación promo. Recuérdalo, "El que trabaja puede salvarse, el que trabaja puede reintegrarse."
La vieja regla aprendida de memoria siempre fue el mejor estímulo para servir con eficacia en la redacción del Periódico Demacrático del Programa y también me servirá para salir de esta. Volveré a casa aunque me lleve todo un año, si las paredes negras de la cuenca orbital siguen regenerando el aire y alimentándome durante los períodos de sueño inducido sé que puedo conseguirlo.
¿Qué ha ocurrido? Otro nuevo ciclo, debo comenzar a correr de inmediato. Pero no puedo moverme hace demasiado calor y me siento tan débil. Tengo sed.
Las paredes de la maldita bola no han funcionado. Probablemente, algo malo haya sucedido mientras caí en el segundo impulso-sueño. Un pequeño meteorito, puede que basura espacial del siglo veinte... ¡Eh, qué demonios ocurre! ¡La cuenca gira! Vuelve a dar vueltas. ¡Umh, nooo! ¡Aaah!
Creo que el traje se ha dislocado un hombro. Mi forma no es la correcta. ¿Pero cómo? Algo debe estar golpeando mi cárcel orbital, estoy perdido. Nunca me reintegraré en mi puesto.
Pienso que tengo sed.
Yo... yo tenía que recordar algo. Soy periodista y creo "La Demacracia se extiende incorregible por todo el globo. Los ojos de los trabajadores no pierden de vista a su líder y los pueblos de oriente tienen su esperanza puesta en nosotros. Ahora que hemos terminado con el yermo sudamericano nosotros también estamos listos para ellos. ¡¡¡Guerra!!!" ¿Mi entrevista con el Jefe del estado fue tan importante? Quiero recordar, tengo que intentarlo todo.
Probaré hasta presionar el ganglio correcto tal como nos instruían en las cadenas de despiece de la escuela de precipitación social. Si venzo me convertiré por unas pocas horas en sonámbulo, dormido y en movimiento podré recordar así que ocurrió para que me apartaran. Debe ser justo aquí:
Bellos muebles. Frascos, pieles inmóviles y un olor a padre como no he conocido. ¿Sería esto aquello que llamaban la muerte? Cuando todavía existía el animal y las cosas aún podían morir. Líder, ¿de qué dependen los hombres?
-Los hombres penden de mi mano luego caen al Amor y sufren mis deseos. Con cada nueva remesa de hombres tres de las anteriores son recicladas. De generación... ¿Le gustan las pieles, sr. Ismael-981?
-No son como las que nosotros vestimos.
-¡Jajaja! Hoy llamamos piel a nuestros trajes, es cierto. Sin embargo, estas que ve son pieles auténticas. Nada más que pellejos de animal que una vez, de ello hace mucho tiempo, estuvieron vivas. Tóquelas y observe como al contrario que nosotros ellas no estaban huecas ni necesitaban de uniformes que contuviesen sus cuerpos.
-¡Es increíble!
-No, simplemente es maravilloso. Así lo decían cuando yo era niño. Aunque no fui un animal también yo tuve una piel propia y huesos como los de este pequeño león. Algo más grandes supongo, ya no los recuerdo.
¿Ha leído algo sobre el cabello, los pelos? No me responda, sé lo que ha leído. Lo que han leído todos y lo que cualquiera puede decir. Además, sabemos que ha visitado la Última colmena y ha conocido a las moscas. Quizás no averiguó nada sobre la decantación del Ser pero estuvo allí.
-...
-¡Oh, no se preocupe 981-I! Usted únicamente realizaba su trabajo y no tiene el deber de comprender. Y alégrese, va a ser el primer humano al que verdaderamente asesinamos desde que asumí el poder. No sé si resultará doloroso pero, al menos, debe pensar en el consuelo que supondrá experimentar la auténtica muerte y no el reciclaje de nutrientes que sirve de alimento a nuestras jóvenes camadas.
-Pero yo...
-¡Silencio! Tome su ficha y diríjase a las oficinas del Central para un lanzamiento inmediato. Después de tantos años yo, el Espermatozón Rodríguez, vuelvo a derramar sangre sobre las palmas de mis manos. La carne, el recuerdo de la carne y la juventud me envuelven con su caricia maternal.
¿Dormido? Demasiado, demasiado calor. Imposible respirar. Quizás me queden unos minutos y aún pienso que debería tener sed. También hambre.
Ni líquido ni comida... Sin aire. Las costumbres más agradables son también las más difíciles de olvidar, aunque sigo pensando que debería tener algo de sed. ¿Me pregunto si será cierto que solo unas décadas antes de mi precipitación en la cubeta de rapport los hombres necesitaban beber, comer y respirar a cada instante?
¡Más impactos! La temperatura comienza a ser insoportable, mi piel se derretirá y me consumiré por dentro. "¿Una muerte auténtica?" Si muero es porque, como esas otras pieles que vi en mi entrevista al Caudillo Espermatozón, en cierta forma yo estuve también vivo. Se parece a... Es lo que cantaban aquelllos disidentes paulistas justo antes de ser transformados en alimento: "Lejos, muy lejos del circuito ininterrumpido de nacimientos y reciclajes, junto a las estrellas y los navegantes se haya olvidado nuestro postrero consuelo. Viaja, viaja al confín del universo hombre-pequeño y conoce a las estrellas. ¡Osa en el cielo, Osa en la tierra! Viaja, viaja hombre-pequeño hasta el confín del universo y lleva contigo la llave del cielo!"
- Gran disparo, sire.
- Sí, esta vez le di de lleno. He colocado la bola 981-I muy cerca. ¡Hoy también le ganaré la partida al subcomandante Alonso. ¿Cómo le va a mi amigo?
- Una última jugada horrible, sire. El telescopio de la ESAC muestra que su láser impactó con demasiada fuerza en la cuenca de retiro orbital del 893-I.
- ¡Llámalas bolas, muchacho! ¿Te he contado alguna vez a qué jugábamos en el siglo veinte? Es igual, prepara mi láser. Colaré la bola del 981 directamente contra el Sol en una carambola perfecta.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Apenas una noticia sobre el dibujante.


Conocí al Lord Pengallan durante sus primeros años de cría. Cuando aún se encontraba inmerso de lleno en el duro y muy estrecho proceso de alistamiento social que por aquel entonces nos gustaba llamar jardín de infancia, guardería o matraz inhibidor de concentrados sexuales.
Sus lamentos, sus terribles lloros de larva desnutrida, hicieron de él una fuente continua de incordios y desequilibrios; de tal forma que en más de una ocasión nos sentimos obligados a aislarlo durante meses. Creo recordar ahora que, alguna vez, por más de tres años.
Puede que a los pedagogos modernos les parezca un período excesivo, pero en el pasado siglo XX nuestros centros para la imitación limitada (el equivalente de las actuales escuelas de precipitación social) no disponían de tan avanzados métodos de enseñanza como los que hoy se pueden encontrar hasta en el más pequeño de los campos penitenciarios escolares. La inyección de Ittelson, la implantación de células granuladas en el cerebelo y otros muchos milagros de la química del comportamiento aún no eran más que bellos sueños en las mentes de los creadores de la bomba supratómica. Créanme si les digo que no hacíamos más de lo necesario con mucho menos de lo que hubiera sido posible.
Lord Pengallan era uno de los espécimenes con que mayor saña habíamos decidido apostar de toda aquella remesa de incubación. Poseedor de una imaginación y unas habilidades plásticas sobresalientes parecía destinado como tantos otros de similares características a acabar transformado en subproducto nutricional para nuevas larvas. Si no fuera, claro, porque yo me había propuesto conducirlo de manera que cuando los demás jugaran a introducir lapiceros y rotuladores en sus cloacas él prefiriera clavárlselos en el pecho para dibujar con su propia sangre paisajes electrónicos en las espaldas de sus hermanos. "¡¿Y me preguntan si me sorprende el triunfo de Última colmena entre el público y la crítica?! Yo escogí a ese gusano en el mismo instante en que comenzó a morder al resto de sus compañeros de camada."
Conversación con el Educador Zagreus-381 (transcrita manualmente tópico tras tópico).

Última colmena. Última colmena. Última colmena. Última colmena.